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Niños con juguetes
Supercomputación
El miércoles fui invitado a la presentación de la nueva familia de
procesadores de IBM, el Power 7, en el IBM Forum de Madrid. Era con
diferencia la persona más joven del evento y uno de los pocos que no
llevaba traje y corbata. Hasta las azafatas (todas con pinta de
adolescente) me miraban con cara de pasmo. Cuando empezaron a
hablar de migraciones, appliances y demás jerga empresarial me salí
de la sala de conferencias. Me encontré con Santi, el comercial que
me invitó, y le reconocí que me sentía completamente desubicado.
Supongo que me vio tan perdido que hasta que me fui me hizo de
anfitrión y me dio un poco de charla, algo que le agradezco.
El procesador es un monstruo que por el momento sólo venden en
nodos de 4 vías (esto son 32 cores y 128 hilos por nodo). Este nodo
es el building block de los mainframe de IBM, estos bichos que
cuestan millones de euros que hacen nuestra declaración de la
renta. Obviamente esto corre AIX y supongo que soporta Linux porque
IBM in person se encarga de ello. Nos dieron el precio del "kit
básico" de 750 y no os lo digo porque seguramente no entendéis el
contexto de esta cifra.
Curiosamente IBM no es una empresa que se caracterice precisamente
por vender hardware. Quizás lo era en los años 80 pero ahora todo
el mundo parece tener claro que se trata de uno de los mayores
proveedores de servicios del mundo. Entonces la pregunta es por
qué mantiene una división de hardware puntera que supongo será
bastante más pequeña que Intel. Creo que tengo la respuesta, pero
es algo larga.
Entre los asistentes estaban representantes de varios ministerios,
Indra, Renfe, grandes proveedores de servicios... Gente que necesita
que las cosas funcionen y de aquí salto a la experiencia
personal.
Llevo cierto tiempo pegándome con ordenadores. Tampoco demasiado,
no soy ninguna figura en el mundillo. Durante este tiempo sí he
tenido suficientes experiencias como para distinguir entre
infraestructuras de juguete y el Mundo RealTM. La
mayoría de veces he tenido suerte y cuando algo no ha funcionado
sólo me he llevado una decepción personal o a lo sumo unos gritos
de mi jefe pero a medida que los proyectos crecen las cosas
cambian. Un proyecto de 100.000 euros implica responsabilidad, un
proyecto de 10.000.000 implica perfección.
Gracias a internet han proliferado centenares de chavales que con
unas pocas nociones de marketing han vendido buenas ideas como si
fueran el nuevo Google. Conozco unos cuantos. Algunas veces son
ideas realmente buenas y, sinceramente y con algo de envidia, me
alegro por ellos. Pero ignoran que en realidad están jugando y
cuando uno juega lo hace con juguetes.
Cobrar 35€ al mes para que un cliente de tu aplicación Web 2.0 use
un cachito de tu granja de 12 servidores puede parecer algo
relevante. ¿Cuánto cuesta una granja de servidores? A lo sumo
50.000€. Esta es la definición de juguete. En el mundo de los
juguetes sólo trinufas a base de ofrecer algo gratis, perder un
montón de dinero y esperar que tus primeros clientes de pago lleguen
antes que se termine el dinero que te regaló el fondo de capital de
riesgo. Con un poco de suerte nunca llegas a ser lo suficientemente
grande como para que un cliente te exija mejoras o
modificaciones. ¿Suerte?
Cuando te enfrentas a un cliente que te suelta la pasta para que
hagas algo la cosa cambia radicalmente. Te exige resultados por
algo que aún no has hecho. Entonces, con
las responsabilidades, empiezan los problemas. Os pongo un
ejemplo. Un cliente te pide que adaptes tu aplicación para que la
use en su intranet y como necesitas la pasta dices que sí. Hablas
con su administrador de redes y te dice que tienen dos p575 con AIX
5.3. Buscas un poco en la Wikipedia y piensas que es posible. Firmas
el contrato y empiezas a currar con tus colegas para convertir tu
juguete en algo serio. Les mandas la aplicación y te la devuelven
porque no funciona. Resulta que en sus servidores la versión de
Ruby instalada es la 1.8.1 y la biblioteca javascript que tú usas
aún no está certificada por IBM. Obviamente ellos no piensan
instalar nada que les pueda costar medio dolor de cabeza, prefieren
que estos dolores los tengas tú. Cuando llevas seis meses con el
backporting empiezas a perder dinero. El resto de la historia os la
podéis imaginar.
Todos los que os queráis dedicar al negocio de los servicios en
internet debéis recordar que Facebook empezó a ganar dinero a
finales de 2009 con casi 100 millones de usuarios. Los usuarios no
pagan, los clientes sí.
El cliente del ejemplo anterior quería un juguete. Si a los seis
meses de retraso no te ha crucificado es porque en realidad no lo
necesitaba. El problema son los clientes que sí necesitan algo y
que si no se lo proporcionas van a mandar a su equipo legal para
que te saque las tripas a los dos días de retraso. Son los
clientes que pagan.
Por suerte sólo me he dedicado a los juguetes pero los últimos han
sido ya un poco grandes. También he podido asomar la cabeza para
ver qué se cuece entre los grandes y la experiencia me ha abierto
los ojos.
¿Por qué implantar un producto de IBM puede llegar a costar hasta
100 veces más que uno de juguete equivalente? Porque el de IBM
funciona. Y creedme, al final lo que realmente importa es que las
cosas funcionen. Si ponen una caja en tu datacenter que hace
exactamente lo que quieres dentro del plazo que diste te la trae
floja que sea un Power 7 con AIX y los appliances que hayan
instalado. Al final has justificado el presupuesto y el consejo de
administración pensará que ha valido la pena lo que pagaron.
Pero, y aquí llega la conclusión más importante... ¿Qué diferencia
mis juguetes de los productos de verdad? IBM se gasta todos los años
una fortuna en laboratorios que prueban una y otra vez lo que
pretenden ofrecer a sus clientes, diseño de hardware incluido. En
cambio yo no sé si algo va a funcionar o no. Necesito el dinero
del contrato para comprobarlo, lo que supone un riesgo para el
propio proyecto. Y lo único que no quiere oír el cliente es la
palabra riesgo así que les mientes. Y ellos saben que les estás
mintiendo. Lo que realmente temen es que te estés mintiendo a ti
mismo.
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Tags:
Ingeniería
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El miércoles fui invitado a la presentación de la nueva familia de procesadores de IBM, el Power 7, en el IBM Forum de Madrid. Era con diferencia la persona más joven del evento y uno de los pocos que no llevaba traje y corbata. Hasta las azafatas (todas con pinta de adolescente) me miraban con cara de pasmo. Cuando empezaron a hablar de migraciones, appliances y demás jerga empresarial me salí de la sala de conferencias. Me encontré con Santi, el comercial que me invitó, y le reconocí que me sentía completamente desubicado. Supongo que me vio tan perdido que hasta que me fui me hizo de anfitrión y me dio un poco de charla, algo que le agradezco.
El procesador es un monstruo que por el momento sólo venden en nodos de 4 vías (esto son 32 cores y 128 hilos por nodo). Este nodo es el building block de los mainframe de IBM, estos bichos que cuestan millones de euros que hacen nuestra declaración de la renta. Obviamente esto corre AIX y supongo que soporta Linux porque IBM in person se encarga de ello. Nos dieron el precio del "kit básico" de 750 y no os lo digo porque seguramente no entendéis el contexto de esta cifra.
Curiosamente IBM no es una empresa que se caracterice precisamente por vender hardware. Quizás lo era en los años 80 pero ahora todo el mundo parece tener claro que se trata de uno de los mayores proveedores de servicios del mundo. Entonces la pregunta es por qué mantiene una división de hardware puntera que supongo será bastante más pequeña que Intel. Creo que tengo la respuesta, pero es algo larga.
Entre los asistentes estaban representantes de varios ministerios, Indra, Renfe, grandes proveedores de servicios... Gente que necesita que las cosas funcionen y de aquí salto a la experiencia personal.
Llevo cierto tiempo pegándome con ordenadores. Tampoco demasiado, no soy ninguna figura en el mundillo. Durante este tiempo sí he tenido suficientes experiencias como para distinguir entre infraestructuras de juguete y el Mundo RealTM. La mayoría de veces he tenido suerte y cuando algo no ha funcionado sólo me he llevado una decepción personal o a lo sumo unos gritos de mi jefe pero a medida que los proyectos crecen las cosas cambian. Un proyecto de 100.000 euros implica responsabilidad, un proyecto de 10.000.000 implica perfección.
Gracias a internet han proliferado centenares de chavales que con unas pocas nociones de marketing han vendido buenas ideas como si fueran el nuevo Google. Conozco unos cuantos. Algunas veces son ideas realmente buenas y, sinceramente y con algo de envidia, me alegro por ellos. Pero ignoran que en realidad están jugando y cuando uno juega lo hace con juguetes.
Cobrar 35€ al mes para que un cliente de tu aplicación Web 2.0 use un cachito de tu granja de 12 servidores puede parecer algo relevante. ¿Cuánto cuesta una granja de servidores? A lo sumo 50.000€. Esta es la definición de juguete. En el mundo de los juguetes sólo trinufas a base de ofrecer algo gratis, perder un montón de dinero y esperar que tus primeros clientes de pago lleguen antes que se termine el dinero que te regaló el fondo de capital de riesgo. Con un poco de suerte nunca llegas a ser lo suficientemente grande como para que un cliente te exija mejoras o modificaciones. ¿Suerte?
Cuando te enfrentas a un cliente que te suelta la pasta para que hagas algo la cosa cambia radicalmente. Te exige resultados por algo que aún no has hecho. Entonces, con las responsabilidades, empiezan los problemas. Os pongo un ejemplo. Un cliente te pide que adaptes tu aplicación para que la use en su intranet y como necesitas la pasta dices que sí. Hablas con su administrador de redes y te dice que tienen dos p575 con AIX 5.3. Buscas un poco en la Wikipedia y piensas que es posible. Firmas el contrato y empiezas a currar con tus colegas para convertir tu juguete en algo serio. Les mandas la aplicación y te la devuelven porque no funciona. Resulta que en sus servidores la versión de Ruby instalada es la 1.8.1 y la biblioteca javascript que tú usas aún no está certificada por IBM. Obviamente ellos no piensan instalar nada que les pueda costar medio dolor de cabeza, prefieren que estos dolores los tengas tú. Cuando llevas seis meses con el backporting empiezas a perder dinero. El resto de la historia os la podéis imaginar.
Todos los que os queráis dedicar al negocio de los servicios en internet debéis recordar que Facebook empezó a ganar dinero a finales de 2009 con casi 100 millones de usuarios. Los usuarios no pagan, los clientes sí.
El cliente del ejemplo anterior quería un juguete. Si a los seis meses de retraso no te ha crucificado es porque en realidad no lo necesitaba. El problema son los clientes que sí necesitan algo y que si no se lo proporcionas van a mandar a su equipo legal para que te saque las tripas a los dos días de retraso. Son los clientes que pagan.
Por suerte sólo me he dedicado a los juguetes pero los últimos han sido ya un poco grandes. También he podido asomar la cabeza para ver qué se cuece entre los grandes y la experiencia me ha abierto los ojos.
¿Por qué implantar un producto de IBM puede llegar a costar hasta 100 veces más que uno de juguete equivalente? Porque el de IBM funciona. Y creedme, al final lo que realmente importa es que las cosas funcionen. Si ponen una caja en tu datacenter que hace exactamente lo que quieres dentro del plazo que diste te la trae floja que sea un Power 7 con AIX y los appliances que hayan instalado. Al final has justificado el presupuesto y el consejo de administración pensará que ha valido la pena lo que pagaron.
Pero, y aquí llega la conclusión más importante... ¿Qué diferencia mis juguetes de los productos de verdad? IBM se gasta todos los años una fortuna en laboratorios que prueban una y otra vez lo que pretenden ofrecer a sus clientes, diseño de hardware incluido. En cambio yo no sé si algo va a funcionar o no. Necesito el dinero del contrato para comprobarlo, lo que supone un riesgo para el propio proyecto. Y lo único que no quiere oír el cliente es la palabra riesgo así que les mientes. Y ellos saben que les estás mintiendo. Lo que realmente temen es que te estés mintiendo a ti mismo.
