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La pesca del merluzo

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Hace un par de días, no se cuantos porque el cava tiende a alterar mi memoria, quedé como un nazi intransigente delante de mi familia. Que nos juntemos los cuatro a hablar es un evento casi astronómico, como un eclipse, porque viviendo a 700 putos kilómetros de mi familia cada vez se hace más difícil.

Empezó mi madre diciendo que en el periódico había leído cierta noticia de física a lo que yo respondí que, para variar, casi todo lo que se decía en ella era un despropósito. Yo no entendería la física cuántica ni en un millón de años, como para hacerlo leyendo artículos de divulgación en los dominicales.

La conversación degeneró a que si la ciencia no era capaz siquiera de explicar la expansión acelerada del universo o la propia naturaleza de la gravedad mucho menos podía explicar la telepatía, los fantasmas o la predestinación. Acto seguido fui bombardeado por las mujeres de mi familia, mi madre y mi hermana, con casos y casos de sucesos fantásticos y misteriosos: una amiga que al entrar en casa encontraba los cuadros cambiados de sitio, que si cuando mi madre sueña con agua sucia algo malo va a suceder, que si un médico le dijo que era capaz de sentir que algo bueno iba a pasar o si los gemelos están conectados por vete tú a saber qué señal y se les sincronizaban los ritmos cardíacos.

Mi actitud fue la de siempre: esto es una chorrada. Si fueran un atajo de desconocidos hubiera desaparecido de la conversación pero respeto a los míos. El problema vino cuando mi madre habló de "evidencias históricas de una civilización con capacidades telepáticas". Entonces solté una sonora carcajada, no pude aguantarme. Se que soy un borde e intento contenerme pero me descojoné desde el fondo de mi subconsciente. Me miraron como si fuera un maleducado. Mi hermana dijo tras unos segundos de silencio que era un intransigente porque sólo me creía lo que la ciencia era capaz de explicar. Lo dijo como si fuera algo malo.

Mi familia es la tipo desde el punto de vista judeocristiano: una pareja heterosexual que concibe a dos hijos también heterosexuales. De los cuatro sólo uno, y esto hace un miserable 25%, cree que el método científico es el único válido para entender todo lo que nos rodea. El resto creen que tener un convencimiento firme al respecto es ser intransigente y poco dialogante.

Desde entonces he estado buscando una porqué desde un punto de vista científico pero el cava también altera mi ya de por sí limitada capacidad intelectual. Así que voy a quedarme con lo primero que se me pase por la cabeza: tengo que arreglar la cámara de fotos de mi hermana.

  • Tags: Todo sobre mi vida
Por guillem  |  sáb 27 Dic 2008  |  Comentar...  | 

Comentarios

Tuclavotol

Intransigente!!! Sinvergüenza!! Payaso!
Lo de reirse está muy feo, utiliza la mayeutica, o al señor Guillermo de Occam. Cuando intentaron explicarme en mi familia porqué un señor del pueblo curaba las verrugas tras escribir tu nombre en un papelito cometí tu mismo error. Intransigente!!! Chulo!! Prepotente!....
Filicis fistas