Deja tu comentario. Write your comment here

No se pueden hacer enlaces, el antispam no aceptará el comentario. Do not create any link, the antispammer will not accept the comment.



Una burbuja.

Pienso lo que me da la gana

Hay dos películas que han pasado sin pena ni gloria por la historia del cine que cito a menudo.

La primera es Idiocracy, que ya mencioné hace ya unos añitos (a lo tonto este blog ya tiene siete años) cuyo argumento se basa en la hipótesis por la que, si la sociedad moderna elimina el proceso de selección natural, ya no sobrevivirán los individuos más aptos sino los que se reproduzcan en mayor cantidad. Esto implica que los genes con mayor probabilidad de dominar la Tierra son los suficientemente estúpidos como para no saber utilizar anticonceptivos.

Año 2505. El mundo está dominado por la estupidez. La gente es tan estúpida que el planeta se ha desertizado por la decisión de regar las plantas con bebida isotónica porque "es mejor que el agua". Un soldado que se había sometido a un experimento de congelación despierta tras cinco siglos de hibernación siendo el hombre más listo del mundo. A partir de ahí chistes malos. ¿Qué os esperábais? ¿The Children of Men y un enorme globo en forma de cerdito rosa flotando sobre Londres con banda sonora de King Crimson?

SPOOOOOOOOILER AAAAACHTUUUUUUNG!!!!

Otra película de estas que cito es Evolution. Cae a la tierra un meteorito con células extraterrestres capaces de evolucionar a gran velocidad. Mientras la vida en la Tierra tardó millones de años en llegar a los vertebrados, esa forma de vida extraterrestre lo consigue en dos días. A los tres ya aparecen dinosaurios. A partir de ahí, chistes malos. ¿Qué esperábais? ¿Que al final aparecieran replicantes y que sus recuerdos se pierdieran en el tiempo como lágrimas en la lluvia?

Por cierto, cuando alguna vez me asalta el pensamiento de morir antes de lo previsto, a lo Heath Ledger, pienso que por lo menos me ahorraré tener que ver el remake de Blade Runner.

Una cosa fascinante de Evolution es el punchline: se trata de un anuncio de hora y media de un champú anticaspa. Increíble pero cierto. La peli es un anuncio. El contenido es el anuncio.

Hay una definición matemática para las burbujas. Por burbuja no me refiero a una membrana delgada, frágil, transparente y elástica de una mezcla de un polímero y agua con aire en su interior. Me refiero a estas fabulosas ideas de negocio que se hinchan sin parar para un día explotar cubriendo de mierda una gran cantidad de gente. Como siempre digo, la Economía es fácil de entender pero difícil de predecir: lo fácil es saber que algo es una burbuja, lo difícil es saber si explotará y cuando.

Cada vez que veo un tío más joven que yo con camiseta, gafas de pasta, panatalones pitillo y Converse All Stars contando cómo piensa llevar su empresa de lo que sea a Sillicon Valley y forrarse con ella se solidifica más en mi mente la idea que todo el negocio de servicios en Internet va a hacer catapún un día de estos. Menuda frase, lo siento.

Cuando te haces mayor te das cuenta que vivir del aire sería muy bonito pero por desgracia lo que mueve el mundo es la pasta. Mientras las grandes empresas de toda la vida venden cosas de verdad por una pasta como por ejemplo escáneres para realizar tomografías, motores Diesel o turbinas para centrales de ciclo combinado, los negocios de Internet lo dan todo gratis.

Así, cuando ese brillante asesor del venture caplitalist dice que hay que monetizar el negocio a todos se les ocurre exactamente lo mismo: publicidad.

Internet es principalmente información. En Internet uno puede encontrar recetas pero Internet no hace pan. Uno puede encontrar pareja en Internet, pero no puede tener relaciones sexuales con el ordenador sin pillarse algo con un ventilador. La manera más ovia de monetizar información gratuita es mezclándola con, o convertiéndola en reclamo publicitario para incentivar una compra de algo real. Aunque sean antidepresivos de mentira.

Hay una proporción publicidad/contenido a partir de la cual la visión de cualquier información se hace insostenible. Y estamos llegando a este límite. Hace unos años nos hubiera parecido indignante que, al visitar la página de cualquier periódico, lo primero que encontráramos fuera un banner de publicidad a pantalla completa para luego ver más píxeles dedicados a publicidad que a información. Lo que ha sucedido es que nos hemos adaptado: nuestro cerebro discrimina mejor entre el grano y la paja. Pero cada vez nos es más difícil

Pero la información que publican en Internet los medios profesionales y los autores amateurs es muy poca y llegaron al rescate las redes sociales. Una red social convierte una comunicación privada entre dos personas en contenido. Esto hace que pasemos de escalar el contenido de la red compleja, como lo es Internet, por sus nodos a escalarlo por sus conexiones; cuyo número es muchísimo mayor. Esto provocó el segundo boom de la publicidad en Internet. Es en el que andamos metidos, con Google y Facebook rebuscando en la información de tus amigos para poder venderte mejor.

Cuando algo se sale de madre de esta manera y se trata un negocio como si fuera infinito, cuando nada en el Universo conocido es infinito, estamos delante de una burbuja. Lo que ha dado la ilusión a todos que el contenido, y con ello la cantidad de publicidad, podía crecer indefinidamente es el hecho de cambiar de escala: de los nodos a las conexiones.

Cualquier autodenominada startup social con pretensiones basa su negocio en conseguir que usuarios generen contenido para que pueda ser mezclado con publicidad.

Se nos ha olvidado que si de la noche a la mañana un rayo fulminara todos los átomos de Facebook; empresa, servidores y personal incluidos, el mundo seguiría igual. Con Apple sucedería más o menos lo mismo, seguramente el asunto se saldaría con un montón de suicidios rituales. Si sucediera lo mismo con Oracle, Siemens, Philips, Roche o General Electric os puedo asegurar que estaríamos delante de algo parecido al Apocalipsis.

Al final las cosas escalan con la realidad: el número de personas o el dinero del que disponen. Algún día todo este capital riesgo empezará a no generar el retorno esperado y quizás entonces se den cuenta que tiene valor de verdad es un antibiótico mas efectivo, no la nueva versión del Angry Birds.

Bueno, en el fondo es un pensamiento optimista. O a lo mejor ya nos estamos planteando regar las plantas con Aquarius.

Por guillem  |  en: mar 20 Sep 2011

Comentarios

mr

  • simens
  • karma: 0
  • vie 30 Sep 2011

para illustrar lo que dices:
elpais.com/articulo/tecnologia/gastarse/800/euros/aparato/usa/bano/elpeputec/20110929elpeputec_2/Tes



Me gusta

  • Alpha Floor
  • karma: 0
  • vie 09 Mar 2012

Idiocracia la primera media hora tiene buena pinta pues el "concepto" promete... pero a partir de ahí la peli es una putísima mierda insoportable

Por lo demás me gusta tu entrada!

¿Has visto Zeitgeist? Creo que te gustarían los documentales