Friedman y Galbraith
Economía
La historia se repite. Americanos, europeos y economistas de todas las tendencias políticas discuten otra vez sobre los tipos de interés. Que si Trichet es subnormal o si sólo es tonto del culo. Periodistas que creen saber más de economía que nadie incluidos, todos siguen arreglando la crisis.
No es más que una discusión recurrente: cómo incentivar la economía mediante la política monetaria de un país. Es como el santo grial de los políticos económicos, quien encuentre la receta gana el Nobel y mamadas gratis durante el resto de su vida (de las intelectuales, por supuesto).
Milton Friedman, el referente del neoliberalismo moderno, decía que los tipos de interés deben fijarse porque lo único que puede conseguir un regulador moviéndolos es cagarla, que total los mercados ya equilibran el consumo solitos. John Kenneth Galbraith, la versión moderna y americanizada de Keynes, decía que la política monetaria sí influye en el consumo, con lo que los estados tienen la responsabilidad de actuar para mejorar la vida de sus ciudadanos.
Tuvieron esta discusión durante los setenta. Luego Friedman creó la Reaganomics y consiguió que la economía productiva americana entrara en una recesión de la que aún no ha salido y Galbraith nunca pudo demostrar que crecimiento y política monetaria estuvieran correladas de alguna manera.
Los dos se equivocaban. Si no hay correlación no puede haber causalidad. Punto pelota. Lo que hacen economistas, tertulianos, periodistas y políticos es una competición de relaciones públicas. ¿Buscar las auténticas razones para la depresión económica? ¿Para qué?
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La historia se repite. Americanos, europeos y economistas de todas las tendencias políticas discuten otra vez sobre los tipos de interés. Que si Trichet es subnormal o si sólo es tonto del culo. Periodistas que creen saber más de economía que nadie incluidos, todos siguen arreglando la crisis.
No es más que una discusión recurrente: cómo incentivar la economía mediante la política monetaria de un país. Es como el santo grial de los políticos económicos, quien encuentre la receta gana el Nobel y mamadas gratis durante el resto de su vida (de las intelectuales, por supuesto).
Milton Friedman, el referente del neoliberalismo moderno, decía que los tipos de interés deben fijarse porque lo único que puede conseguir un regulador moviéndolos es cagarla, que total los mercados ya equilibran el consumo solitos. John Kenneth Galbraith, la versión moderna y americanizada de Keynes, decía que la política monetaria sí influye en el consumo, con lo que los estados tienen la responsabilidad de actuar para mejorar la vida de sus ciudadanos.
Tuvieron esta discusión durante los setenta. Luego Friedman creó la Reaganomics y consiguió que la economía productiva americana entrara en una recesión de la que aún no ha salido y Galbraith nunca pudo demostrar que crecimiento y política monetaria estuvieran correladas de alguna manera.
Los dos se equivocaban. Si no hay correlación no puede haber causalidad. Punto pelota. Lo que hacen economistas, tertulianos, periodistas y políticos es una competición de relaciones públicas. ¿Buscar las auténticas razones para la depresión económica? ¿Para qué?
