Aled

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Aled lewis. Otro tío que hace cosas.

Por guillem  |  sáb 05 May 2012 13:23  |  0 Comentarios, Comentar...  | 

Señor Comfortably Numb

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Tendré que tomar medidas.

Ignoraré todos vuestros comentarios sobre gatos.

Por guillem  |  vie 13 Abr 2012 20:32  |  0 Comentarios, Comentar...  | 

Flying circus: Road trip por la Toscana

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Los viajes de carretera y manta —en este caso carretera y hotel, que uno se va haciendo mayor— me han salido siempre tan bien que no sería capaz de hacer un viaje organizado. Porque todas las veces que he tentado a la suerte, por ejemplo entrando en el primer restaurante que "huele bien", las cosas han salido tan bien como uno podía esperar.

Ya había estado por la Toscana. Ya me había hecho la foto al lado de la torre de Pisa, ya había dado una vuelta corriendo a la Piazza del Campo resacoso para hacer la coña, ya había conducido entre viñedos por carreteras que enlazan una curva tras otra. Tenía ganas de repetir.

Tenía que asistir a un workshop en Montestigliano, Siena, del 26 de abril al 2 de mayo. Como Pedro está en Avezzano y se aburre quedó en recogerme el viernes en Fiumicino con su coche y el depósito lleno.

La Toscana es la Italia rural y tradicional. Han conseguido vivir del turismo sin que les amargue la vida. Florencia está siempre hasta arriba de americanos y alemanes pero el resto sólo se satura durante el verano, después de semana santa. No quieren el autopista que tiene que unirles con Roma por la costa y llegar a Siena en avión es una pequeña pesadilla: aeropuertos pequeños, autocares de línea, trenes con locomotora diesel... El mensaje es claro: si quieres venir te lo tendrás que ganar y si quieres probar nuestro estilo de vida lo tendrás que pagar. Bien caro.

Los toscanos no se han adaptado a los turistas, los turistas tienen que adaptarse a ellos. Desde Florencia a Roma uno sigue viendo campos, vacas y ovejas paciendo. Los españoles ya hubiéramos construido dos autovías, diecisiete complejos turísticos y residenciales con campo de golf, tres aeropuertos internacionales y cuarenta resort "todo incluido" para poder vomitar en las esquinas por quince euros la noche; media pensión.

Primera parada, Grosseto. A medio camino entre Siena y Roma por la carretera de la costa. Un pueblo amurallado interesante, poco turístico y bastante tranquilo. Llegamos el primer día al hotel bastante tarde y con más hambre que el perro de un ciego. El de recepción nos habló de un asador tradicional al que llegamos, literalmente, siguiendo el olor de la carne a la brasa. Empezamos a lo grande: con una fiorentina servida a la piedra absolutamente espectacular. Hasta le hicimos fotos. Pedimos el vino de los de la mesa de al lado. Acertamos.

El plan para la mañana siguiente era ir a Orbetello y ver el monte Argentario. Quedamos tan decepcionados con el pueblo, que no tenía absolutamente nada de especial, que a la hora nos decidimos por el plan B: Montepulciano. 120 km de ida y 80 km de vuelta. Todo curvas y monte. Y yo con mis Ray-Ban estilo Drive y el tacto cogido al embrague. Me faltaban los guantes de cuero y un descapotable pero hay que reconocer que el golf se portó bastante bien.

Nos encontramos con, probablemente, una de las carreteras más bonitas y divertidas del mundo. Horquillas, cambios de rasante, curvas peraltadas, paisajes "para que me bajo a sacar una foto" y hambre; otra vez mucha hambre. Nos paramos en Montalcino, la tierra del brunello. Después de sacar un par de fotos al castillo buscamos un sitio donde comer y nos paramos en cuanto olimos buena comida. El sitio estaba vacío pero nos daba igual. De primero ravioli rellenos de trufa con aceite de trufa blanca. Deliciosos. Uno de los mejores primeros que he comido. La tagliata estaba un poco fría pero valía lo que costaba. Al terminar se nos acerca la propietaria que estaba hablando con el único camarero y el cocinero, que se estaba pimplando un whiskazo. Nos contó que su familia lleva produciendo brunello desde hace doscientos años y que su brunello del 2007 es uno de los mejores vinos del mundo. El año pasado colocó las 20000 botellas en un día y lo vendía a 65 euros la unidad. Les iba tan bien el negocio del vino que acababan de abrir un bed and breakfast y el restaurante en el pueblo. Ella pasaba los ratos hablando con los clientes y cocinando de vez en cuando. Cuando le dije que quería dos botellas de su brunello me pasó la lista de precios. Desde el año 1996 hasta el 2007, cada añada un precio. Botellas desde 15 a 80 euros.

—Coge el del 2005. Te lo podrás beber ya, es más barato y está casi igual de bueno que el del 2007, que está un poco sobrevalorado.

Y le hice caso. Era el vino que nos habíamos bebido durante la comida. Sencillamente espectacular. Un vino austero, muy licoroso y poco afrutado. De los que me gustan. Me dijo que si queríamos más botellas que le mandáramos un correo electrónico a ella en persona, que éramos unos jóvenes muy majos.

De vuelta a Grosseto tuve un ataque de migraña. Se acabó el conducir. Chute de ibuprofeno y cena de pescado. Fue la comida más cara pero tampoco era una estafa.

La mañana siguiente Siena. Fotos, fotos y más fotos. Y de comer tagliatelle con la bolognesa de la casa en la Trattoria Papei donde nos sirvió una camarera agobiada pero simpática. Comimos sólo primero y postre. Al servirnos la crostata y "la tarta de la tía" nos planta una botella de vinsanto —vino dulce— en la mesa.

—Esto es el vinsanto de la casa. Probadlo, que está bueno.

Y lo hicimos, pero nos pusimos poco y nos lo terminamos enseguida. Cuando volvió la camarera vio nuestras copas vacías, nos miró con cara rara, agarró la botella por el cuello y nos llenó las copas.

—¡Sin miedo! ¡Que está bueno y va de parte de la casa!

Y por la tarde helado. Del bueno. Y no como en España que te cobran cinco putos euros por dos bolas de medida. En Italia el helado está bueno y es barato. Por dos euros terminas satisfecho porque la regla es que el volumen de helado debe ser mayor que el del cono.

Pedro se piró y yo me quedé solo y aburrido en Siena, paseando por sus calles desiertas un domingo por la noche. Al día siguiente, workshop en Montestigliano. Pero esto es otra historia.

Por guillem  |  jue 05 Abr 2012 13:34  |  2 Comentarios, Comentar...  | 

Uish

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Tengo un montón de fotos chulas que editar y un montón de cosas interesantes que contar. Pero me da una pereza increíble hacerlo. Será lo de tener la sensación de seguir de viaje aunque ya esté en casa.

Fuck.

Por guillem  |  mié 04 Abr 2012 00:09  |  0 Comentarios, Comentar...  | 

Matrix compressibility

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Ya ha acabado el workshop de Montestigliano. Hoy incluso viene un cocinero del pueblo a hacernos la cena así que nada de cocinar, lavar platos o fregar la cocina. Incluso puede que publiquemos algo después de esto.

Mañana un poco de Florencia y Roma. Durante esta semana santa ordenaré las fotos e intentaré juntar algunas panorámicas.

Por guillem  |  dom 01 Abr 2012 18:47  |  0 Comentarios, Comentar...  | 

Cena

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Por cierto. No estoy de vacaciones. Estoy aquí intentando resolver grandes sistemas de ecuaciones de manera eficiente.

Hoy ha tocado hacer la cena a "los españoles" del grupo. Para decisiete. De primero tortilla de patatas con ensalada, de segundo pollo a la naranja y tarta Massini de postre. Hay que dejar el nivel alto, que si no nos echan de Europa.

Mañana arroz con verduras, estofado de ternera y peras al vino.

Cuando estaba a punto de lavar el cazo con la crema de chocolate —se hace fundiendo chocolate en nata caliente— me he dado cuenta que quedaban un par de cucharadas. Annagrazia, una napolitana, ha pasado por delante de la cocina. Le he dado el cazo con una cuchara y ha hecho el típico gesto que hacen las chicas delante del chocolate: voy a decirte que no pero como me insistas no voy a dejar ni los restos. Cuando he terminado de barrer el comedor se me queda mirando con los morros cubiertos de chocolate y me dice que ahora puede ir a dormir tranquila.

Correr por el monte toscano al amanecer es de estas experiencias cuasirreligiosas que pocos pueden tener en la vida.

Por guillem  |  mié 28 Mar 2012 23:26  |  1 Comentarios, Comentar...  | 
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