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Amunt Valenciaaaaa
Turbulencia
Este fin de semana me quedé con las ganas de ir a Holanda a visitar
mi lector más fiel (un abrazo Mark) porque un volcán entró en
erupción. Este Jueves participo en una mesa redonda en la UPV a la
que me ha invitado otro asiduo de este blog (otro abrazo para
Sergio). Siempre que no me lo impida una falla que parta en dos la
provincia de Cuenca o algo parecido.
El título de la charla es DNS para el diseño de vehículos. DNS
significa Direct Numerical Simulation, aunque los que no han hecho
DNS en su vida lo llaman Direct Navier Stokes. El problema es que
el DNS es a la Ingeniería Aeronáutica lo que el LHC es a la
electrónica. Se trata de investigación sobre fluidos turbulentos y
el resultado que se obtenga difícilmente será directamente
aplicable al diseño de vehículos. Aquí quiero enfatizar lo de
directamente aplicable.
La gran diferencia entre la Ingeniería y la Física es que en el
primer caso hay un deadline. Esta es una limitación esencial
debida motivos tan diversos como la rentabilidad, la productividad,
la incapacidad de obtener resultados mejores... Y es una
diferencia esencial porque impone en gran medida el tipo de
herramientas que se pueden utilizar en cada una de las
disciplinas. Un físico jamás hará algo por prueba y error y os
sorprenderíais lo habitual que es hacerlo en Ingeniería.
Una vez me dijeron que para la Ingeniería, la Física es el
horizonte. Y todos caminamos hacia el horizonte. Pero si tomamos
la definición de horizonte que nos da la RAE, se trata de una línea
imaginaria que se aleja a medida que nos acercamos y a la que nunca
podemos llegar. Desde un punto de vista matemático se trata de una
asíntota.
Es algo de lo que uno debería ser más consciente cuando sale de
una escuela de ingenieros. La distancia entre tus resultados y el
horizonte es lo que no sabes. Es una incógnita. Y cualquier
ingeniero tiene un terror completamente fundado ante lo que no
puede controlar. Un riesgo puede hundirle. Es la minimización de
riesos que hace que todos los coches y aviones sean iguales.
Hay otra diferencia fundamental: las grandes empresas de
ingeniería no diseñan herramientas. Están demasiado
ocupados haciendo que los aviones vuelen y los coches avancen.
Necesitan que alguien, ya sea un contratista, una universidad, un
programa de defensa, la F1, lo que sea; avancen y les proporcionen
nuevas ideas. Los presupuestos y los entregables están demasiado
apretados como para ponerse a pensar en fabulosas ideas para el
futuro. Hace tiempo oí sobre Airbus que se trata ya de una
compañía como las demás: la ciencia se subcontrata y a quien la
hace se le aprieta como a cuaquier proveedor.
El DNS está en el horizonte, pero de vez en cuando se aprende algo
que sí es directamente aplicable. Un Black Swan. Está demostrado
que el ritmo al que estas ideas se aplican a los proyectos de
ingeniería aumenta a medida que avanzamos más rápido hacia el
horizonte. Si los vehículos cambian algún día será por alguno de
estos avances. Si nos cepillamos este tipo de investigación el
margen de mejora está acotado.
Cuán rápido corremos hacia el horizonte. Deprisa, sin duda. Pero
no mucho. Los mayores avances de la historia de la Ingeniería se
produjeron durante periodos de guerra o tensión bélica. Nunca se
avanzó tanto como durante la guerra fría. Porque el terror al
enemigo era aún mayor al de un proyecto faillido. El dinero fluía
sin límite porque ser más rápido, volar más lejos o transportar más
peso significaba ganar una guerra o decantar la guerra fría. Estos
tiempos ya han pasado.
Mi pregunta es. ¿Seguiremos frenando en nuestro avance hacia el
horizonte?
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Tags:
Ingeniería
Este fin de semana me quedé con las ganas de ir a Holanda a visitar mi lector más fiel (un abrazo Mark) porque un volcán entró en erupción. Este Jueves participo en una mesa redonda en la UPV a la que me ha invitado otro asiduo de este blog (otro abrazo para Sergio). Siempre que no me lo impida una falla que parta en dos la provincia de Cuenca o algo parecido.
El título de la charla es DNS para el diseño de vehículos. DNS significa Direct Numerical Simulation, aunque los que no han hecho DNS en su vida lo llaman Direct Navier Stokes. El problema es que el DNS es a la Ingeniería Aeronáutica lo que el LHC es a la electrónica. Se trata de investigación sobre fluidos turbulentos y el resultado que se obtenga difícilmente será directamente aplicable al diseño de vehículos. Aquí quiero enfatizar lo de directamente aplicable.
La gran diferencia entre la Ingeniería y la Física es que en el primer caso hay un deadline. Esta es una limitación esencial debida motivos tan diversos como la rentabilidad, la productividad, la incapacidad de obtener resultados mejores... Y es una diferencia esencial porque impone en gran medida el tipo de herramientas que se pueden utilizar en cada una de las disciplinas. Un físico jamás hará algo por prueba y error y os sorprenderíais lo habitual que es hacerlo en Ingeniería.
Una vez me dijeron que para la Ingeniería, la Física es el horizonte. Y todos caminamos hacia el horizonte. Pero si tomamos la definición de horizonte que nos da la RAE, se trata de una línea imaginaria que se aleja a medida que nos acercamos y a la que nunca podemos llegar. Desde un punto de vista matemático se trata de una asíntota.
Es algo de lo que uno debería ser más consciente cuando sale de una escuela de ingenieros. La distancia entre tus resultados y el horizonte es lo que no sabes. Es una incógnita. Y cualquier ingeniero tiene un terror completamente fundado ante lo que no puede controlar. Un riesgo puede hundirle. Es la minimización de riesos que hace que todos los coches y aviones sean iguales.
Hay otra diferencia fundamental: las grandes empresas de ingeniería no diseñan herramientas. Están demasiado ocupados haciendo que los aviones vuelen y los coches avancen. Necesitan que alguien, ya sea un contratista, una universidad, un programa de defensa, la F1, lo que sea; avancen y les proporcionen nuevas ideas. Los presupuestos y los entregables están demasiado apretados como para ponerse a pensar en fabulosas ideas para el futuro. Hace tiempo oí sobre Airbus que se trata ya de una compañía como las demás: la ciencia se subcontrata y a quien la hace se le aprieta como a cuaquier proveedor.
El DNS está en el horizonte, pero de vez en cuando se aprende algo que sí es directamente aplicable. Un Black Swan. Está demostrado que el ritmo al que estas ideas se aplican a los proyectos de ingeniería aumenta a medida que avanzamos más rápido hacia el horizonte. Si los vehículos cambian algún día será por alguno de estos avances. Si nos cepillamos este tipo de investigación el margen de mejora está acotado.
Cuán rápido corremos hacia el horizonte. Deprisa, sin duda. Pero no mucho. Los mayores avances de la historia de la Ingeniería se produjeron durante periodos de guerra o tensión bélica. Nunca se avanzó tanto como durante la guerra fría. Porque el terror al enemigo era aún mayor al de un proyecto faillido. El dinero fluía sin límite porque ser más rápido, volar más lejos o transportar más peso significaba ganar una guerra o decantar la guerra fría. Estos tiempos ya han pasado.
Mi pregunta es. ¿Seguiremos frenando en nuestro avance hacia el horizonte?
