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Aclaración
Pienso lo que me da la gana
Me gustaría aclarar algo sobre este blog.
Aquí escribo más o menos todo lo que me apetece. Algunas de las entradas tienen que ver con mi trabajo, en otras cuento mis viajes por el mundo, unas pocas son sobre mis hobbies y aficiones. Este blog lo leen miembros de mi propia familia (mi padre, por ejemplo) algunos de mis amigos (míos y de Tyler) y gente que me conoce por mi faceta de divulgador sobre software libre en Ciencia e Ingeniería. Tengo más de mil visitas mensuales, aunque pocos de vosotros comentáis. De hecho os tengo que echar la bronca porque la mayoría de vosotros llegáis hasta aquí tecleando mi nombre y mi apellido mal en google. Suerte que me conoce y os corrige.
Algunos post, pocos, son pajas mentales. Los he puesto en la categoría "pienso lo que me da la gana". Y aquí debo lanzar un aviso a navegantes.
Cuando escribo sobre algo intento interiorizar en el tema lo máximo posible. Si hablo sobre política intento entender qué piensan esos descerebrados. Si hablo sobre economía intento utilizar el lenguaje y los términos adecuados. Cuando quise dar una visión especialmente cínica y existencialista del mundo incluso creé un personaje, Tyler para los amigos, para que muchos que me leen y me conocen no lo asociaran a un estado personal o anímico específico. Quería evitar los comentarios y correos electrónicos del palo "Guillem, en la vida hubiera imaginado que pensabas eso, que sepas que blah, blah blah..." por interorizar demasiado.
El ecuador de mi tesis doctoral y el viaje a Tenerife, donde conocí por fin a dos personas extraordinarias, me hicieron reflexionar sobre los objetivos que me había fijado para los próximos años. Sobre dónde quería llegar y qué estaba sacrificando para conseguirlo. Es un proceso bastante normal cuando llevas dos años currando a destajo sin casi vida social.
Como cuando escribo, repito, intento interiorizar lo máximo posible, es normal que cuando reflexione sobre mi relación con las personas que me importan parezca ñoño, sentimental, pastoso y dulzón. Por lo menos contrasta bastante cuando hablo sobre supercomputación, turbulencia, programación, música o las chorradas que hago con Jose.
No me he echado novia, no estoy deprimido, no me estoy planteando dejar el doctorado. Sí estoy un poco cansado y algo desilusionado, pero estas cosas van y vuelven.
Sigo siendo yo, aunque me vaya haciendo mayor.
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Todo sobre mi vida
Me gustaría aclarar algo sobre este blog.
Aquí escribo más o menos todo lo que me apetece. Algunas de las entradas tienen que ver con mi trabajo, en otras cuento mis viajes por el mundo, unas pocas son sobre mis hobbies y aficiones. Este blog lo leen miembros de mi propia familia (mi padre, por ejemplo) algunos de mis amigos (míos y de Tyler) y gente que me conoce por mi faceta de divulgador sobre software libre en Ciencia e Ingeniería. Tengo más de mil visitas mensuales, aunque pocos de vosotros comentáis. De hecho os tengo que echar la bronca porque la mayoría de vosotros llegáis hasta aquí tecleando mi nombre y mi apellido mal en google. Suerte que me conoce y os corrige.
Algunos post, pocos, son pajas mentales. Los he puesto en la categoría "pienso lo que me da la gana". Y aquí debo lanzar un aviso a navegantes.
Cuando escribo sobre algo intento interiorizar en el tema lo máximo posible. Si hablo sobre política intento entender qué piensan esos descerebrados. Si hablo sobre economía intento utilizar el lenguaje y los términos adecuados. Cuando quise dar una visión especialmente cínica y existencialista del mundo incluso creé un personaje, Tyler para los amigos, para que muchos que me leen y me conocen no lo asociaran a un estado personal o anímico específico. Quería evitar los comentarios y correos electrónicos del palo "Guillem, en la vida hubiera imaginado que pensabas eso, que sepas que blah, blah blah..." por interorizar demasiado.
El ecuador de mi tesis doctoral y el viaje a Tenerife, donde conocí por fin a dos personas extraordinarias, me hicieron reflexionar sobre los objetivos que me había fijado para los próximos años. Sobre dónde quería llegar y qué estaba sacrificando para conseguirlo. Es un proceso bastante normal cuando llevas dos años currando a destajo sin casi vida social.
Como cuando escribo, repito, intento interiorizar lo máximo posible, es normal que cuando reflexione sobre mi relación con las personas que me importan parezca ñoño, sentimental, pastoso y dulzón. Por lo menos contrasta bastante cuando hablo sobre supercomputación, turbulencia, programación, música o las chorradas que hago con Jose.
No me he echado novia, no estoy deprimido, no me estoy planteando dejar el doctorado. Sí estoy un poco cansado y algo desilusionado, pero estas cosas van y vuelven.
Sigo siendo yo, aunque me vaya haciendo mayor.
